TEXTOS PERDIDOS

La morada de los sueños…

Al horizonte un mar inmenso, como inmensos son sus sueños, un océano imaginario que en cada despertar rompe las olas de su mente…

 Al alba se despierta como cada día, y se rinde a sus sueños, y sucumbe ante el despertador que infernal truena cada mañana, tan fiel, tan trabajador que siempre le devuelve a su más efímera realidad. Envuelta en brumas aún dentro de ese mar, remolonea sin querer despertar por toda la casa; del baño, a la cocina, de la cocina al cuarto, del cuarto a la cama donde deja caer su lánguido cuerpo, con los ojos cerrados trata de volver a esa inmensidad oceánica que cada anochecer resurge a sus sentidos como un espejismo. Vuelve a repiquetear en su mente ese maldito despertador. Las 9 de la mañana, otra vez llega tarde. Sin prisa se despereza, pone un poco de música, prepara con mucho mimo dos tazas de café, unas tostadas. Y mientras bebe con pequeños tragos mira tras la ventana un nuevo día, mecida por un bolero y con el aroma del mar aún en sus sentidos.