Textos Perdidos

Koop Koop

Koop, koop escucho a “koop“, la canción “words of tranquility“, mientras me masturbo el alma en palabras de tranquilidad, una banda sonora perfecta para estos momentos.

Cada melodía se integra dentro de mí como un amante inoportuno, me toco sin las manos, es difícil rozar el alma sólo con los dedos, cada nota es un golpe de orgasmo para mi, llego al éxtasis justo en el preludio de la última nota, cierro los ojos y gimo, y grito, y expulso el aire que hay dentro de mí y con él se escapa mi alma, me vacío por dentro.

 

Y tú, tú como siempre que ya no tienes alma solo miras, observador perenne de mis días, amante cobarde desde la distancia, como siempre te resignas a lo de siempre, a noches de televisiones, a programas que lejos de masturbar tu mente lobotomizan tus sentidos, al fútbol con el que si te tocas (un orgasmo en cada gol).

Y tú, tú como siempre te resignas a estas cuatro paredes, a no mirarnos a los ojos, al café rápido de por las mañanas, al dinero que te da un placer de breves instantes producto del trabajo que tanto odias, acostumbrado a la misma nada de todos los días, a la misma crisis culpando, como todos, de nuestro propio destino a un país, sin darte cuenta que no existen políticos en este mundo que te saquen de ese letargo, pero eres como todos aún crees en las hadas del gobierno que llegaran algún día a salvarte, mientras te sigues tocando gol tras gol en esta misma habitación pero a miles de kilómetros de distancia de mi.

 

Y yo, que me vacío por dentro, y que me vuelvo a llenar, me sigo masturbando cada instante, no sólo en esta habitación frente a ti con la melodía de Koop, me masturbo en todas partes, con todo menos con mis manos; con atardeceres que son la ensoñación de cualquier pintor, con el vibrar de nuevas calles y el bullicio de sus gentes, me masturbo con nuevos viajes, con el mar que se estrecha con sus olas en mis tobillos, me masturbo con el aroma de viejos mercados con olor a frutas de otros tiempos de esas que no venden en los supermercados, me masturbo con el deleite y hasta con el dolor, sólo porque estoy viva, porque mi alma va y viene, lejos de ti y de todo lo que para ti es real, lejos de televisiones transformadas, de políticas y de gobiernos inexistentes, de tecnologías carcelarias, y salgo… salgo cada día a masturbarme con la vida, con mi vida en el preludio de la última nota donde se escapa mi alma, en el preludio de mi último día cada día de mi vida, lejos de ti…

Antes Siempre Tuya. Ahora Siempre Libre.

Adiós Amor
© Leonor. R. Ferreras