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El llanto de esta Tierra…

Ya no deseo hablar, de amores pasados, de amores presentes, futuros, ni de hombres, ni mujeres, ni siquiera de humanos que parecen personas.

Quiero tañir mis palabras para expresar el llanto de esta tierra que nos acoge en su regazo como una madre, esa que nos ama, nos da sus frutos y cuidados sin pedir nada, la que nos perdona siglo tras siglo, esa que enojamos, a la que golpeamos hasta desatar su furia y es entonces que nos calmamos en el miedo, hasta que llega la calma y nos acoge de nuevo. Ya no quiero poemas del alma, ni de soledades frustradas, de los istmos y los egocentrismos, sólo hablar de la pequeña pachamama que se muere, ya no lenta, a cada una de nuestras pisadas… Escucho su llanto golpear sobre el asfalto, y soy consciente que sus lágrimas se van acabando… Desaparece nuestra madre dejando un mundo más árido y solitario, no nos damos cuenta que la estamos asesinado… O ¿Sí?