La Voz

¿Dónde se perdió la locura?

¿Dónde se perdió la locura? esa que nos mueve a ser nosotros mismos, esa que nace de lo más hondo de nuestro ser, ¿Cuándo fue que la tiramos por el retrete?

Para vivir en una cordura colectiva, entre leyes, normalizando nuestros sentidos, pero… ¿qué sentidos? Si ya no nos queda ni el sentido común.

Desde que morimos como seres, desde que sólo somos personas civilizadas en un mundo donde todo vale y casi nada importa, un mundo donde nos horrorizamos por segundos, hasta minutos, incluso en días señalados.

 

Ahora existe un día para todo, cada día se celebra algo y cada día de ellos se pierde más sentido; día del cáncer, día de las enfermedades raras, día del trabajador, día del escritor, del amor, del padre y la madre que nos parió, días cada semana, cada mes para casi todo, días para recordar muertes, atentados, guerras, todos los días 11 de septiembre año tras año, y ante esto me cuestiono si alguien les preguntó a quienes sienten el luto si realmente quieren que se lo recuerden año tras año, también me pregunto que sentido tiene todo ello…

 

Nos acostumbramos de manera inconsciente a casi todo, ante un bombardeo constante de nuestras propias noticias, nuestros propios chismes, ya no nos sorprendemos, o quizá sí pero únicamente por breves instantes, pues nos acostumbramos a las televisiones de realidades transformadas, a periódicos llenos de desazón, miedo, desesperanza y mentiras y verdades a medias, es fácil no sorprendernos ante comentarios como; ¡ay Dios ya mataron a otra! pobrecita era tan joven… ; abusaron de otro niño; violaron a mujeres y asesinaron a sus hijos; ¿te enteraste?; ¿lo viste?…
Perdimos la locura aún no se donde, para llenarnos de cordura, y convertirnos en individuos individuales que necesitan agruparse, que por naturaleza buscan a otro individuo y digo por naturaleza porque antes de perder la locura eramos todos uno, uno sólo… Perdimos la locura en un mundo donde los niños dejan de serlo, donde los ancianos son abandonados, maltratados.

 

Perdimos la locura cuando en todo momento estamos quemando nuestras propias casas, quizá no en el sentido literal de la frase, pero todos somos pirómanos de nuestro propio hogar, nuestro planeta, ¿Imaginas quemar cada día un rinconcito de tu piso, apartamento, chalet o en un sólo día toda entera? ¿Qué se siente? ¿Por qué estamos tan dormidos?
Nos llenamos de cordura, de razonamientos, de pensar y pensar y más pensar, hasta el punto que ya ni sabemos qué pensamos y son cada día, día tras día los mismos pensamientos.

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Perdimos la locura de nuestro alma, esa que por momentos nos recuerda que aún existe, que somos uno, que todavía podemos, que nos unimos ante adversidades, terremotos, catástrofes, aunque solo sea por unos instantes o durante los días difíciles, los días que se habla de ello, hasta olvidar poco a poco que esa locura existe…
© Leonor. R. Ferreras